Continuamos hoy tras el cuarto repaso con tres párrafos de lablección 151, Miintención con ofreceros fragmentos y no la lección completa es despertar la curiosidad y el apetito dellector por indagar y profundizar más en la enseñanza,

Esta lección manifiesta el contraste entre la información que nos da el sistema de pensamiento del ego, y la voz que habla por Dios que es la que nos aparta de las percepcones falsas del ego y nos acerca a la Verdad.

Lección 151

                   -Todas las cosas son ecos de la voz que habla por Dios-

2,-No pareces poner en tela de juicio el mundo que ves. No cuestionas realmente lo que te muestran los ojos del cuerpo.Tampoco te preguntas por qué crees en ellos a pesar de que hace mucho tiempo que te diste cuenta de que los sentidos engañan.El que creas lo que te muestran hasta el último detalle  es todavía más extraño  si te detienes a pensar con cuánta frecuencia su testimonio ha sido erróneo. ¿Por qué  confías en ellos tan ciegamente? ¿No será por la duda subyacente que deseas ocultar tras un alarde de certeza? 

4.-¿A eso es a lo que llamas juzgar? se te ha exhortado en muchas ocasiones a que te abstengas de juzgar, más no porque sea un derecho que se te quiera negar. no puedes juzgar. Lo único que puedes hacer es creer en los juicios del ego, los cuales son todos falsos.  El ego dirige tus sentidos celosamente para probarte cuán débil eres, cuán indefenso y temeroso, cuán aprehensivo del justo castigo ennegrecido por el pecado y cuán miserable por razón de tu culpabilidad.

5.-El ego te dice que  esa cosa de la que él te habla y que defendería a toda costa es lo que tú eres. y tú te lo crees sin ninguna sombra de duda.  más debajo de todo ello yace oculta la duda de que el mismo no cree en lo que con tanta convicción te  presenta como la realidad.  es únicamente a sí mismo a quién condena es en sí mismo donde ve culpabilidad.  en su propia desesperación lo que ve en tí,

7.-Sin embargo tienes que aprender a dudar de que las pruebas que ellos se presentan puedan despejar el camino que te lleva a reconocerte a ti mismo y dejar que la Voz que habla por  Dios sea el único juez de lo que es  digno que tú creas. El no te dirá que tienes que juzgar a tu hermano basándote en lo que tus ojos ven de el, ni de lo que la boca de su cuerpo le dice a tus oídos,  o lo que el tacto de tus dedos te informa acerca de el.  el ignora todos esos testigos los cuales no hacen sino dar falso testimonio del Hijo de Dios. el reconoce sólo lo que Dios ama y en la santa luz de lo que el ve todos los sueños del ego con respecto a lo que tú eres se desvanecen  ante el esplendor que él contempla. 

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